The Social Life of WEN
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#6 Claves para empezar tu viaje.
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Todo pasa por algo.

El capitulo cinco fue el final de mi blog durante el viaje. Quizás la explicación de por qué dejé de compartir en internet mi historia en vivo y en directo, sea una de las lecciones mas importantes que he aprendido en este viaje.

Antes de salir tenía muchos planes, en menos de dos semanas conseguí crear esta pagina web sin ningún tipo de experiencia, con la ayuda de una amiga y mi primo, volviéndome loco con html, css y una serie de conceptos totalmente nuevos para mi. Quería tener una plataforma para poder compartir fácilmente las fotos, los videos y escritos que fuera creando durante el viaje.

Nada mas lejos de la realidad.

Las primeras semanas son una locura. Tienes que organizar todo para el día D, tu mente salta de una tarea a otra constantemente, a veces olvidando alguna por el camino, que siempre recuperas a 5 minutos del límite. Cuando el viaje es todavía un concepto imaginas todo tipo de ideas, proyectos dentro del proyecto, sueñas con las cosas que te pasarán y tu mente vive en un estado constante de shock por lo que se avecina.

Una vez que sales y te sumerges en el viaje todo cambia. Nada es como imaginabas, es mucho mejor, la adrenalina te acompaña desde que amaneces, la ilusión te empuja constantemente y tus sentidos no dan a basto con tanto estímulo. De repente han pasado 10 días y te das cuenta que no has sacado ninguna foto, tus padres no tienen ni idea de donde estás y has olvidado completamente si es Lunes o Viernes. Vuelves a tener un par de días en los que conectas con el planeta que dejaste atrás. Pero vuelves a la carretera.

Ya empiezas a tomar control de la situación, te levantas con el Sol todos los días, organizas mejor todas tus comidas, te inventas nuevos horarios con una flexibilidad absoluta, libertad total que te permite cambiar de opinión sin preguntar a nadie y de repente han pasado 30 días. Todavía sigo en Francia y se me ha olvidado encender la GoPro, el móvil esta apagado y sigo sin escribir nada en el blog. Mierda.

En ese momento, y aunque ahora lo mire con mas humor, el viaje, el llevar tanto tiempo sin hablar con nadie, la novedad en cada centímetro que recorría, los ojos de niño que se me ponían cada mañana, la soledad y al final y al cabo la propia situación, me hizo hasta plantearme la cosa que mas amo en mi vida, el arte visual.

Tuve una gran lucha conmigo mismo, me hacía preguntas que retaban mi vocación. ¿Por que no estaba grabando si es a lo que me dedico y lo que mas me gusta en este mundo? ¿Por que no me apetecía sacar la cámara casi nunca?

Y vuelves a la carretera… Vuelve la adrenalina, libertad total, sonrisa infinita, horizontes nuevos con cada amanecer, gente, lugares y de repente han pasado 45 días. Sigo sin grabar nada.

En ese momento me encontraba en Amsterdam y como un rayo me llegó la inspiración. Obtuve la respuesta mientras paseaba por una ciudad que me ponía la piel de gallina en cada esquina, y sin haber fumado. Me senté al borde de un canal, saque mi libreta y me puse a escribir. .

Después de tres poemas, un vino y cuatro paseos, fui consciente de que me tocaba ser, simplemente humano. Había necesitado prescindir de todo para encontrarme a mi mismo. Sin querer, mi mente había viajado libre, sin presión, sin querer convertir en arte lo que ya es arte. Conectando con mi alrededor de la manera mas pura que existe, con todos mis sentidos hacia ella. Había necesitado volver a encontrar la versión mas limpia de mi ser. De repente, todo empezaba a salir de manera natural, las palabras invadían mi mente sin aviso, la cámara empezó a cobrar vida entre mis manos, encontré otra compañera de viaje, la creatividad. Libre y muy personal.

Cuando haces algo por primera vez, es como nacer de nuevo, pasas por todas las fases, aprendizaje, fallo, lección, fallo, lección… experiencia. Cuando salía de Amsterdam la experiencia que llevaba a mis espaldas, hizo que todo fuera mas suave, bajo un control que me daba mucha paz, una cambiante rutina y una libertad que me dejaba mucho mas tiempo para disfrutar de mi mismo.

Cuando llegué a Estocolmo ya era otro. Perdido por Suecia tuve una sensación de consciencia y union con el planeta muy difícil de explicar, de repente desaparecieron todas las preocupaciones y problemas, para convertirse en divertidos retos a resolver, que entretenían mis horas cuando aparecían de nuevo. Vivir al ritmo del Sol y la Luna, escuchando al cielo cuando truena y agradeciendo los amaneceres claros, llenan de vida a cada una de tus células, que te prometo, te hacen ser muy feliz a largo plazo. Entiendes entonces porque vivimos en este planeta, lo importante que es seguir en sintonía con el, y lo parecido que es a ti, como un pequeño organismo, dentro de un vasto cuerpo, como es el universo. Todos somos parte de uno.

Si con algo me quedo de este viaje es con la libertad que me ha dado de ser fiel a mis instintos, de ser mas yo que nunca. De descubrir cada rincón de mi ser gracias a toda la gente y las experiencias que he tenido y me han hecho crecer, de haberlo compartido con todo el mundo que me he cruzado por el camino. Recibiendo y regalando sonrisas. Amor.

Y si algo he aprendido es que ha sido un viaje sin final, es el viaje de mi vida que durará hasta mi último aliento. 
Ahora solo deseo que mas gente viaje conmigo, cada uno hacia su propio lugar. Pero siempre viajando, siempre aprendiendo, siempre descubriendo que hay mucho mas en cada uno de nosotros, porque eso, al final de nuestras vidas, es lo que nos dará la paz eterna.

¿Viajamos?

Wen 2015.

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